
Podríamos hablar de sus actores. Y es que la última apuesta de Daniel Monzón es uno de esos títulos brillantes en su apartado interpretativo, en los que el espectador termina creyéndose firmemente aquello que se le está contando, en el que apenas existen fisuras en la construcción de unos acertados personajes, capitaneados por un inconmensurable Luis Tosar, que consigue dibujarnos magistralemente el interesante abanico de almas que habitan en el interior de una prisión. Y esto, teniendo en cuenta lo extremo no sólo de los personajes en cuestión sino también de algunas de las situaciones planteadas en "Celda 211" es cuanto menos meritorio.
Podemos hablar también de su corrección argumental, de un interesante guión de correctísimo ritmo y sólida estructura que quizá sólo patina en sus compases finales, cuando la cinta se precipita de un modo demasiado forzado hacia su inevitable desenlace. Un pequeño patinazo que no ensombrece en ningún momento el desarrollo de un buen thriller carcelario de magnífico pulso que posiciona a Daniel Monzón como un director a tener muy en cuenta dentro de nuestra industria.
Que luego todo esto se traduzca en premios para la cinta aún estaría por ver (más teniendo en cuenta que la Academía

Místico
28/11/2009