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02 diciembre, 2009

Paul Naschy: El último aullido del hombre lobo

Fue la noche del ya pasado 30 de noviembre cuando nuestro cine dijo adiós a un hombre "sin igual", un "todoterreno" que supo abanderar como ningún otro el cine patrio más fantástico, siendo capaz de hacerlo tanto en sus décadas más gloriosas como en aquellas en absoluto aptas para ciertos géneros. Un hombre que apostó por el cine de terror y supo llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Estados Unidos presumía de tener a Boris Karloff. Nosotros, hasta la noche de ayer, a Paul Naschy.

Fue a los 75 años cuando el guionista, actor y director cerraba los ojos por última vez a causa de un cáncer. Atrás dejaba más de cien películas, la mayor parte de ellas de género fantástico o terror, entre las que encontramos títulos como "La marca del hombre lobo", "La noche de Walpurgis", "Licántropo", "El aullido del diablo" o "School Killer". En el año 2001 recibió la medalla de oro de las Bellas Artes por toda su carrera y, aunque muchos no lo sepan, fuera ya del mundo de los focos y de las claquetas, fue estudiante de arquitectura y campeón de España en el deporte de la halterofilia.

Ironías de la vida, la XIII Muestra de Cine Independiente y Fantástico de Toledo (atención al número) rendía estos días homenaje a ese actor llamado Jacinto Molina Álvarez, cuyo nombre un distribuidor alemán cambiaría con el fin de dar salida a sus películas en Alemania, un merecido homenaje al siempre eterno Paul Naschy.

Y ahora que llega el momento de despedirse uno entiende que muy posiblemente Jacinto Molina se equivocase de país al nacer. Y es que, como diría Gregorio Belinchón en el diario El País: "la industria española nunca supo qué hacer con él". En algún otro rincón del planeta Paul Naschy sería una estrella, un auténtico mito a la altura de los más grandes. Aquí, sin embargo, nunca terminó de encontrar su lugar, al menos no el que una personalidad como él se merecía. No supimos verlo o nuestro cine no supo estar a la altura durante muchos años para hacerlo... Lo importante ahora es que Naschy se marchó y desde aquí sólo darle las gracias por creer en un género que sólo en estos últimos años parecía despertar de nuevo. Gracias Paul Naschy por haber creído siempre en él y, allá donde estés, descansa en paz.

Místico
01/12/2009